Memoria final de curso

Aprovecho el inicio del periodo vacacional (entre el fugit irreparabile tempus y el contemptus mundi) para dar cuenta de los últimos sucesos literarios que me han acontecido. El 14 de marzo di un recital en la Casa Museo Tomás Morales de Moya. El mismo forma parte de la iniciativa “En este inmenso Atlántico que nos une”, que ha organizado el Cabildo grancanario y el Ministerio de Cultura. Una oportunidad magnífica para volver a la que siempre considero mi casa y reencontrarme con mis amigas Chicha Alonso y Vicky Galván, anfitrionas del acto.

Con Vicky Galván y Chicha Alonso

Si la lectura fue muy placentera para este poeta, no puedo dejar de apuntar aquí que el previo –el trayecto en coche desde la Casa Museo Pérez Galdós con las tres Anas- y el posrecital –conversaciones y regreso en coche-  ha dejado en mí un hondo recuerdo.

El segundo de los actos fue otro recital poético, esta vez en el IES Lila para los alumnos de Bachillerato con motivo del Día del Libro. Una bonita oportunidad de hablar de poesía, de la otra poesía, con alumnos que tenían una idea tópica y convencional de lo que era el fenómeno poético. En lo personal, me agradó dialogar con ese auditorio tan cercano pero en otro espacio y con otro rol. En ese auditorio incluyo a algunos de mis compañeros de trabajo. Muy especial, con pequeñas confidencias incluidas.

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[De momento hay un pequeño problema técnico que espero solventar en breve]

El 13 de junio presenté Así habló Sara Trasto de Tina Suárez Rojas en el Museo Poeta Domingo Rivero. Su noveno libro. Extraordinaria poesía. Divertida y cómplice presentación. Después de tantos años, el primero que le presento.

Estas fueron mis palabras finales: “Concluida la lectura, sólo me queda recomendar la lectura de este poemario. Es, parafraseando a Vicente Huidobro, el libro de una poeta, de una antipoeta, culta, anticulta, de un animal metafísico cargado de congojas. Aunque sigo ignorando la identidad civil de su autora, ha empezado a perder su misterio el madrinazgo poético de Tina Suárez Rojas. Sus escrituras se parecen como el de dos siamesas, acaso claroscuras, pegadas por la boca, a través del espejo: investigación idiomática, experimentación verbal, intertextualidad, ficcionalización del yo poético, recuperación de la imagen poética, parodia y contrafactum. (…) Sin embargo, exista o no alguna relación entre las dos poetas, una in absentia, la otra in praesentia, lo importante es la celebración de la poesía, especialmente de la buena, y como dice Sara Trasto: “Hágase en mí tu escritura”. Una muestra es el poema “Madame du Deffand charla con su discípula Julie de Lespinasse”.

…Ciertamente es una preciosa ridícula que levanta el dedo meñique para sorber café

que se limita a sonreír ruborizada, con su pupila cuajada de belladona

cuando le hablo de ese delfín pavitonto cuyo aliento a cebolla tunecina

hace insufrible las recepciones de palacio.

 

Menos encantadora que mediocre, no dialoga, es trivial como una mariposa en primavera

no repara en seguir conversación alguna, y al preguntarle sus consideraciones

sobre lo último de Montesquieu, se limita a bambolear herida de desconcierto

su abanico de madera de sándalo, “tallado en hilos de plata”, me recalca,

ajena por completo a su propia estupidez.

 

A esta y a otras tantas yo las quemaba públicamente

en la plaza del mercado de Ruan, ¡cómo me enferma esa ociosa languidez que las consume,

cuánta necedad apretada en un corsé!

 

Por no arañar a esta mademoiselle insulsa, me apresto a darme un baño de aguas sulfurosas

una vez que ha abandonado mi salón, a ver si así remedio el eccema que me produce

su aberrante y tortuoso “ je m’ennuie”.

 

Y es que estas torpes linajudas sin sustancia, que sólo se enamoran de su espejo versallesco

caen en estado de consunción transitoria si algún mequetrefe de  retórico verbo

no las inflama con un  intencionado “ma belle et noble dame…”

 

Ya ves, Julie, qué patéticas las mujeres que se pierden el respeto,

las pánfilas, las mentecatas, las que no ponen empeño en cultivarse.

La ignorancia es todo un crimen, tenlo en cuenta.

Atenea fue nacida en la cabeza, el alma de lo bello se llama Inteligencia

Y Amor es hermoso porque es sabio, ma petite,

como es la más hermosa una mujer que piensa.

Seis días después, en el mismo espacio, le tocó al Teatro V de Sabas Martín, que incluye las obras La extrañeza y El crucero. El azar y la amistad puso en mi camino estas piezas y también El farallón. Los asistentes y el que suscribe disfrutamos de una lección de Literatura. Una suerte conversar con un ser apasionado por el ejercicio de la escritura y entregado a ella – 45 años de dedicación a las letras nos contemplaban- y a la vez con un conciudadano entregado a la causa “de las víctimas y los derrotados, nunca cómplice de los verdugos de la historia”. Tres obras muy recomendables: dos piezas teatrales y una novela pero escritas por un poeta.

Imagen de Inma Valenzuela

Imagen de Inma Valenzuela

Finalmente, el 26 de junio, presenté en sociedad mi Palabrota poeta, publicado por Ediciones Vitruvio.

El Museo Poeta Domingo Rivero fue el lugar en el que un presentador de lujo, el catedrático de la ULPGC, Maximiano Trapero, empeñado en enrojecerme con sus generosísimas palabras, y este agradecido autor, protagonizamos la ceremonia de rigor.

Entre el público, distinguido por supuesto, se encontraban los escritores, y sin embargo amigos, Berbel, Javier Cabrera, Noel Olivares, Alexis Ravelo y Tina Suárez Rojas. También me acompañaron mis queridos compañeros de trabajo Ana, Araceli (y Lena), Eva, Irene, Leonilo y Lola. Last but not least, mis jóvenes amigos Alejandro, Ariadna, Christian, Yulitza y Ofelia.

Con Ana, Lola, Eva e Irene.

Aquí va uno de los tautogramas que lo componen.

XIX

Medúsame, manifiesta en mí tu magma marmóreo,

muéreme en mosaico y muérdago malhadado,

maldíceme por mi mansedumbre menesterosa,

menoscaba la maniera de mi militia.

 

Mas muestra a mi mano la madeja mirífica,

el macramé en el que macera el madrigal de los miocardios,

la maraña donde malandrinean los manuscritos,

del metrónomo y la metalurgia la madriguera,

y más: el mester y la magia, la mina, el misterio,

la mácula menuda, macilenta, que mancha la mañana,

el mórbido mapa de la mortaja.

 

Con Alejandro, Ofelia, Christian, Yulitza y Ariadna.

Con Alejandro, Ofelia, Christian, Yulitza y Ariadna.

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