Gregorio Rodríguez Herrera: “La tradición clásica en Federico J. Silva: la pasión intertextual” en La tradición clásica en los poetas canarios del Grupo de los Noventa, Valencia: Aduana Vieja Editorial, 2008, pp. 131-168. Volver Atrás

Federico J. Silva es a nuestro juicio el poeta del Grupo de los Noventa en el que la tradición clasica se presenta de manera más sistemática. Se ha insistido en que su influencia entre los poetas de este grupo ha sido muy relevante, aunque quizás sea más acertado hablar de un dialogo poético entre poetas, especialmente entre Federico J. Silva, Pedro Flores y Tina Suarez, mas que de tutelas o influencias. Su poesía culta, a veces difícil, juega con todos los modelos que tiene a su alcance y la cultura y la literatura clásicas son un elemento más dentro de esos modelos a los que recurre con mucha frecuencia. Su poesía es profundamente intertextual, pues establece relaciones intragenéricas y extragenéricas con las estructuras poéticas clásicas; reescribe tópicos y motivos y bebe de los clásicos como recurso metaliterario. Además, el recurso a la paremiología convierte a sus textos en intertextos con una profunda carga irónica y critica.

Por otro lado, si hay un autor en el que esta relación sea abiertamente reconocida, es en éste, pues así lo ha manifestado públicamente mente en la entrevista concedida a Domingo-Luis Hernández  en La página (Hernández, D-L. op. cit., 2005):

 Pregunta. — ¿Si hubieras de elegir a un poeta (y solo uno), cual seria?

Respuesta. — Brecht escribió con respecto a los vicios que había que tener al menos dos porque uno era demasiado. Además, mis poetas preferidos han ido variado a lo largo de mi vida de lector y escritor. Recuerdo que los primeros fueron Antonio Machado, Miguel Hernández, Whitman, Brecht y Benedetti. Luego vinieron otros: Catulo, Propercio, Tibulo, Marcial, Juvenal, Quevedo, Alonso Quesada, Vallejo, Borges, Huidobro...

Pero aún mas explícita es la escueta pero significativa dedicatoria que nos ofreció en su obra Ultimar en tus brazas (1998) y que  nos atrevemos a desvelar aquí: <A Gregorio, mi profesor de retórica, un libro donde la relación intertextual con nuestro PRESENTE clásico, espero, será de tu agrado. Afectuosamente, Federico J. Silva, 25.6.98>.

Efectivamente, la tradición clásica en su poesía esta presente pero no como un ejemplo de erudición huera o de meras referencias explícitas, sino como un elemento definidor de sus sentimientos, criticas, parodias e ironías. La tradición clásica forma parte de su universo poético al igual que sus peculiares encabalgamientos, el permanente recurso a la metaliteratura, el retorcimiento sintáctico,  la pasión erótica o la crítica a la sociedad actual. Al mismo tiempo, la tradición clásica en su poesía se imbrica de tal forma en temas de actualidad, en sentimientos contemporáneos o en críticas amargas que puede pasar desapercibida al lector menos avezado. En la obra de Federico J. Silva la intertextualidad se nos presenta con tal intensidad que no es posible leer sus textos sin el dialogo permanente con otros autores y, entre ellos, con los poetas latinos.

Ya en su primera obra, Aun amar adverso, se anticipan una serie de características que lo entroncan con la tradición clásica. La primera es el uso de epigramas de carácter marcialesco en los que la ironía, la crítica y, en esta primera etapa, el lenguaje soez van de la mano [Por ejemplo Mart. 3.69. Nota del autor]. 

ESPÍRITU OLÍMPICO

el sexo contigo es el único deporte
donde lo que importa es participar

UN OBJETO SEXUAL

 me mandaba a callar
—come y calla—
entre sus muslos
sólo te soporto me repetía
cuando te tengo debajo
o con la boca llena
me gustas cuando callas
—bilingüísmo de las ingles—
y estás como


 

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